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Siempre supe que la trastienda de otros negocios, era lo mío

Lo sé, suena a topicazo, pero es la verdad.

Ya allá por principios de los 80, con 6 o 7 años (puedes echar cuentas… y sí, ya tengo pila de años 😉) para mis juegos en solitario en casa, cuando era invierno y no dejaba de llover y llover, me había fabricado mi propia máquina de escribir, aunque viéndolo desde la perspectiva actual, quizás era adelantada a mi época y se trataba de un portátil, jajaja.

El artilugio era simple: En una cartulina negra había pegado cuadraditos blancos que simulaban cada tecla de la máquina.

Esta cartulina iba doblada cuidadosamente sobre las primeras páginas de un libro de lectura infantil con tapa dura. Así cuando estaba cerrado todo quedaba oculto y al abrir la portada… tachán tachán … podía empezar a imaginar que escribía una carta, una factura o maquetando una web (¡Aaaiiisss no!, que esto todavía no existía) bueno, que me imaginaba que estaba en una oficina.

Lo que quería decir con todo esto, es que ya desde pequeña uno de mis juegos preferidos era imaginarme que estaba en una oficina o que era una ‘Asistente Virtual’, como lo quieras ver.

Como ya te habrás dado cuenta, esto no quedó en un simple juego infantil y fui evolucionando paso a paso hasta llegar aquí.

ESTE HA SIDO MI LARGO CAMINO

Completé mis estudios en el siglo pasado.

Y contra todo pronóstico, siguiendo mis deseos desde hacía tiempo y desoyendo todas las recomendaciones sobre continuar mi formación en la Universidad después del Bachillerato, decidí hacer una Formación Profesional, con la que me gradué como Técnico Especialista Administrativo Comercial.

No fue una decisión fácil. Por aquel entonces la fama de la Formación Profesional no era muy buena y con mis buenas notas hasta entonces, la presión para que fuese a la ‘Uni’ era importante, pero aquel momento… no era mi momento para ser universitaria.

Además, así podía compaginar mis estudios con el trabajo. Sí, a los 18 ya estaba trabajando de camarera/cocinera.

Un gran esfuerzo el de compaginar estudios+trabajo. Todavía recuerdo los sabrosos bocatas que me preparaba mi madre para ir comiendo en el camino del Instituto al curro, porque no me daba tiempo ni a sentarme a comer.

Pero bueno… tuvo su recompensa, porque al final de mi formación cambié de trabajo y este por fin sí era de lo que quería, de Administrativo.

Conciliación, esa palabra que significa...

No sé muy bien como definirla, porque desde luego yo no la he experimentado.

Allá por el dosmil y pico, nació mi primer hijo y en un principio, al menos en mi cabeza estaba todo controlado. Trabajando media jornada y con la ayuda de mi pareja (a pesar de que por aquel entonces no existía baja por paternidad) el cuidado del pequeñín estaba asegurado.

Pero no fue así, te lo esperabas, ¿verdad?

Al reincorporarme de la baja maternal, mi puesto requería dedicación plena (8 horas), eso suponía salir de casa a las 8:00 y volver a las 20:00 🙄

Claro que tenía por el medio unas horitas para comer y descansar, pero no daba tiempo a ir y volver a casa, por lo que la decisión fue clara.

Hacer una ‘pausa’ en mi vida profesional para cuidar y disfrutar de mi hijo

 Y ojo! No me arrepiento de esta decisión, la volvería a tomar una y otra vez, pero esta acción desembocó en un bucle de querer reincorporarme al mundo laboral y no poder, por varios años.

El bucle sin fin

Cuando ya llevaba un tiempo con esta ‘pausa’ en mi vida profesional, quizás era el momento de reincorporarme, pero no!! decidimos tener a nuestro segundo retoño, una niña en este caso y todo volvió a reiniciarse. Si conciliar con uno se hacía difícil, con dos ya resultaba imposible.

Que sí, que hay muchas mujeres que lo consiguen, pero quizás soy demasiado cuadriculada y renunciar a ver a mis hijos crecer no estaba dentro de mis planes ni valores.

Seguimos aumentando la familia, sumándose Balto y Kim, con sus historias y conflictos perrunos. Pero dos amores que me acompañan y me suben a lo más a lo más alto cuando más lo necesito.

Y llegó la crisis. Justo cuando ya estaba todo más o menos colocado en sus sitio y yo disponía de más libertad para ausentarme de casa, encontrar trabajo se volvió toda una odisea. Pero no todo iba a ser malo. La suerte, el destino o lo que sea que anda por ahí, me sonrió y me dio una nueva oportunidad.

El salto a la Asistencia Virtual -> Reinvención, Actualización o Adaptación a los nuevos tiempos

Un universo nuevo se abrió ante mí cuando de sorpresa alguien que conocía hacía tiempo y con un proyecto de formación online, quiso confiar en mí para en un principio ‘llevar’ sus redes sociales.

Poco a poco y con el transcurso del tiempo, las tareas en lo interno del proyecto fueron aumentando y agradecida estoy por permitirme toquetear, investigar, explorar y gestionar todas y cada una de las áreas de su negocio.

Todo esto ocurría sin saber muy bien que contestar cuando me preguntaban a que me dedicaba, cual era mi profesión o que tipo de trabajo era ese que me permitía hacerlo cómodamente desde casa o cualquier otro lugar, con el horario que yo misma me ponía.

Y no creas, pasaron años sin saber y poder decir que Soy Asistente Virtual.

A medida que más investigaba sobre esta profesión, veía como todas las piezas del puzle de mi vida encajaban y que sí, que quería seguir haciendo esto hasta mi jubilación o hasta que me toque la lotería jajaja. 

Me encanta investigar, conocer herramientas nuevas, acompañar y ver la evolución de otros emprendedores con mi ayuda. Así que me lancé y hoy en día ya soy una de los vuestros… Una emprendedora con clientes a los que ayudo en diferentes áreas de la trastienda de sus negocios.

No creas que me lancé a lo loco. Experiencia tenía y mucha, pero creo firmemente que la formación continua es imprescindible para ofrecer unos servicios de calidad.

Me formé y estoy acreditada como Asistente Virtual, en el Instituto de Asistencia Virtual de Esther Mayor (Si estás interesada en formarte en AV, echa un vistazo aquí) Una crack en la materia y una formación súpercompleta.

Continúo haciendo cursos, aprendiendo, explorando y descubriendo nuevas herramientas que faciliten la vida tanto para mí como para mis clientes. 

Todo va muy rápido ahora, por lo que hay que no dormirse y fluir con los tiempos.

Y aquí me encuentro, dando lo mejor de mi, de mis conocimientos y mi experiencia para ayudar a otros emprendedores.

Nos vemos,

María Núñez

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